Conta
la LLEGENDA, que ja fa temps, molt de temps, un CAVALLER, una PRINCESA i
el DRAC DE LES SEVES EMOCIONS van lliurar una batalla sagnant.
I expliquen també que la FORÇA i ESTIMA de la parella va fer que el
monstre fos vençut, i, alliberant-se de les seves urpes enrabiades i
dolgudes, l'ENERGIA FEMENINA i l'ENERGIA MASCULINA es vàren reconéixer
l'una a l'altra i es va poder restablir l'EQUILIBRI aqui a la Terra.
I és això és el que actualitzem cada 23 d'abril: la CERTESA de sapiguer
que per estimar-nos i poder estimar l'altre, primer hem de reconéixer
el nostre DRAC i també abraçar-lo, si cal ;)
Felicitats als JORDIS, JORDINES, ESTIMATS, ESTIMADES i DRACS varis!
Cuenta la LEYENDA, que ya hace tiempo, mucho tiempo, un CABALLERO, una princesa y el dragón DE SUS EMOCIONES libraron una batalla sangrienta.
Y cuentan también que la FUERZA y AMA de la pareja hizo que el monstruo fuera vencido, y, liberándose de sus garras rabietas y dolidas, la ENERGÍA FEMENINA y la ENERGÍA MASCULINA se llevaron a reconocer la una a la otra y se pudo restablecer el EQUILIBRIO aqui en la Tierra.
Y es eso es lo que actualizamos cada 23 de abril: la CERTEZA de saber que para amarnos y poder estimar el otro, primero debemos reconocer nuestro DRAC y también abrazarlo, si es necesario;)
Felicidades a Jordis, Jordinas, QUERIDOS, ESTIMADAS y DRACS varios!
Un
cuento para que sepamos donde están los límites de una entrega
verdadera al amor... y también que si buscamos alguien perfecto nos
podemos llegar a quedar bien sol@. Se llama "La princesa que busca
marido" y es de Bucay.
Había una vez una princesa, que quería
encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo
cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran
capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella
vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de
pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se
fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad,
cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad
de la mitad de la mitad, también se fue.
Habían empezado el primero
de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y
solamente quedó un joven.Todos los demás se habían ido, cansados,
aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven
que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en
esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.
La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho
se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la
quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a
él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado
un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había
dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:
- Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin
vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.
El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La
ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la
guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo
esperaba en el palacio porque quería hablar con él.
Todo estaba
preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba
ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de
haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del
muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le
dijo:
- Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364
noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste
aguantar un día más?
Y el hijo contestó:
- ¿Sabes
madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me
enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a
pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo
hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es
capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi, Amor,
¿verdad madre?
Cuando estás en una relación, y te das cuenta de
que pudiendo evitarte una mínima parte de sufrimiento, el otro no lo
hace es, porque todo se ha terminado.